La triste historia de querer ser una cucharita

Me ronda la cabeza desde hace tiempo la idea de reencarnarme en una cucharita de té. Ligera, necesaria, pero no imprescindible, aunque siempre agradecida. En mi ambición sería cucharita de té y postre, alternando mis funciones según la ocasión.Las cucharitas de té y postre son modestas pero elegantes. Dentro del amplio espectro de la cubertería no hay ningún otro objeto que suscite mi interés, ni siquiera dentro del mobiliario general, ni manteles, ni teteras, ni armarios empotrados.

Bueno, sólo es cuestión de desearlo mucho, de ahora en adelante pensaré, sentiré y me comportaré como cucharita de té y postre, lo tengo decidido, confiaré en el poder de la mente, así lo más seguro es que se me conceda mi única voluntad o termine por mimetizarme y pasar desapercibido.

 Ser un triste abrelatas está acabando conmigo.

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Acerca de L.

No hay demasiado que decir. O quizás demasiado como para escribirlo todo.

Publicado el mayo 19, 2010 en Miscelánea. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. cucharita de café!
    Mis favoritas son las de helado! las has visto alguna vez? Solo en las vajillas antiguas, son como las de postre pero con un tajo en la punta, como si estuviesen rotas, para coger mejor el helado! fascinante olvidado utensilio…

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