Una marca llamada deseo

Lo que habitualmente encontramos antiestético cobra en esta instantánea un sentido casi erótico. El contraste de la piel blanca y la mancha en forma de corazón trasnmiten vulnerabilidad y placer. Como el aroma prendido en la ropa, como los labios manchados de carmín, como las medias que se entreven al remangarse una falda, revela una pasión íntima y privada como el gesto que se descubre al que observa.

Fotografía de Nan Goldin. BAMart, Brooklyn.

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Acerca de L.

No hay demasiado que decir. O quizás demasiado como para escribirlo todo.

Publicado el mayo 7, 2010 en Photography. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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